Espacio Punto Nemo se suma a esta vigésima edición de Muestra t con una propuesta valiente y comprometida – 17 de Junio al 20 de Julio
Un lugar donde las imágenes dialogan con lo que aún necesita ser dicho
Epicenos, una exposición que reúne el universo de seis artistas que, a través del arte, articulan un idioma vivo que dialoga, confronta y abraza aquello que nuestra sociedad aún necesita verbalizar. La vulnerabilidad silenciada y las verdades incómodas cobran vida en esta muestra que no pretende buscar la complacencia sino la herida para sanar y reparar a través del arte.
Espacio Punto Nemo da vida a esta exposición, necesaria, Epicenos, nombres de un solo género que designan seres animados sin especificar su sexo, al igual que las personas compartimos anhelos, ilusiones y necesidades, con independencia de nuestras condiciones particulares, entre ellas, nuestro género.
Cada obra invita a reconsiderar cómo miramos lo que nos rodea y cuál es el encuadre de nuestra mirada. Lxs siete artistas participantes han creado un recorrido que propone pensar los roles de género como una experiencia que atraviesa la práctica artística y las formas de representación cotidianas. Las obras expuestas debaten sobre narrativas heredadas, extienden los márgenes de visibilidad y nos estimulan a recapacitar sobre la pluralidad de voces que nutren nuestra cultura visual.
Seis miradas transversales que transforman la vulnerabilidad en una fortaleza colectiva
Mar Amador refleja en su obra un torrente de colores edulcorados, donde los protagonistas, personajes fantasiosos principalmente inspirados en la naturaleza y el mundo tecnológico, son recurrentes en su obra. Natalia Dávila, con su pintura expresiva, busca reflejar cómo la piel, los gestos y las poses de nuestro cuerpo muestran y expresan lo que sentimos por dentro. Gema Álvaro despliega su obra como un viaje emocional y crítico por el umbral que separa nuestro mundo interior del espacio público. A través de una narrativa ha ideado un mapa de huidas y regresos que explora la vulnerabilidad del individuo frente a una sociedad que a menudo abruma. En sus piezas se aprecia un universo onírico, elegante, fantasioso, femenino y lleno de reminiscencias historicistas.
Arthur Couilles adopta un enfoque irreverente y gamberro y a través de símbolos y referencias culturales, profundiza en la sátira sacando elementos de su contexto, aportando crítica sobre temas como el sexismo y la exposición a estereotipos retrógrados y obsoletos. Invita al espectador a cuestionar y reflexionar sobre las narrativas predominantes que dan forma a nuestras percepciones. Fernando Cancho se inspira en el diseño, la arquitectura y lo retro. Su estilo propio avala una trayectoria que lo ha posicionado como un artista con carácter y personalidad, y Raúl Muñoz plantea, desde un particular lenguaje fruto del juego entre color, forma y significado, una reflexión en el contexto de la asociación cromática y genérica en la asignación de roles.
EPICENOS nos recuerda que el silencio nunca es inocente; es el síntoma de una sociedad que elige no mirar.
