Ricardo Castro, presenta, dentro del festival Muestra t, Forbidden, una exposición fotográfica que captura la fortaleza y belleza de la diferencia.
Uno de los puñales discriminatorios que muchas personas clavan, a veces de manera inconsciente, y que oscila entre la conmiseración y la condescendencia, consiste en afirmar que alguien es “demasiado” algo. Demasiado sensible, demasiado diferente, demasiado impresionable, demasiado…
El fotógrafo y coreógrafo Ricardo Castro dedica su exposición «Forbidden» en Microteatro de Madrid (C/ Loreto y Chicote, 9) a todas las personas que en alguna ocasión han experimentado el dolor de esa puñalada discriminatoria de ser definidos como “demasiado diferentes”.
La muestra, que se inscribe dentro de las actividades de Muestra t, el festival cultural de MADO 2025, está marcada, como toda la obra del artista, por una profunda mirada queer y espiritual, que transforma la vulnerabilidad en poder. Las obras se inspiran en los sentimientos y vivencias que experimentó en su infancia cuando le prohibieron bailar.
“Hago arte para las almas sensibles, para que descubran que su diferencia es un don y no una carga.”, afirma Castro y quizás eso explica que estéticamente recurra al claroscuro barroco, reservado en el Siglo de Oro a los retratos de santos, mártires y personas poderosas.
Muchas de las piezas expuestas evocan el momento infantil en el que Ricardo Castro, en secreto, se vestía con los trajes de su madre y se refugiaba en el armario para danzar y el artista ha querido transformarlas en un acto de liberación, redención y belleza poética.
La exposición que es, en palabras del autor, “una invitación a todas esas personas sensibles y soñadoras que han sido llamadas “demasiado” para que descubran que su sensibilidad es fuerza, que su diferencia es inspiración, y que dentro de ellas existe un universo capaz de cambiar el mundo”, podrá ser visitada hasta el 7 de julio.
